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La idea de un monitor con amplificador integrado ha estado presente por décadas,
pero ha sido de especial importancia en los últimos años. ¿Por
qué será que estos pequeños y poderosos monitores se han hecho
tan populares entre diseñadores e ingenieros de sonido?
Además de las ya conocidas ventajas de usar un monitor compacto cerca del escucha, hay buenas razones para vender la bocina con el amplificador integrado. Una es la simple conveniencia: los ingenieros necesitan una referencia estable y portátil (olvidemos por un momento que el producto criticado en esta columna tiene la opción de incluir un subwoofer). Pero también, los ingenieros diseñadores pueden obtener una relación perfecta entre los amplificadores y los drivers, en una manera que sería muy dificil con amplificadores separados, y a la vez manteniendo una longitud de cables muy corta.
Con todos los excelentes modelos disponibles en el mercado, encontrar las bocinas
que más satisfagan tus necesidades y gusto personal puede ser una tarea
difícil. Veamos si esta crítica de los Meyer
HM-1S te ayuda en tu búsqueda.
Mis oídos han escuchado la gloria
En mi carrera de más de 25 años en el audio, mis oídos han experimentado con incontables sistemas de bocinas, algunos de los cuales han sido una decepción, otros que me han hecho sacar la Tarjeta de Crédito de la Muerte. Los monitores Meyer caen en la segunda categoría por varias razones.
Primero que nada, este es uno de los sistemas de monitoreo cercano con alto poder, que realmente puede hacerte decir ay!. No es que te recomendemos escucharlos tan fuerte, por supuesto. Los Meyer también exhiben ese elusivo Gran Tono.
Eso no quiere decir que sean lo máximo que haya yo escuchado. Pero bajo las condiciones de la crítica (un par de meses en el estudio, viviendo junto a otros monitores famosos) los HM-1S sonaron realmente increíble, tanto con y sin el subwoofer opcional.
Tuve la suerte de tener dos pares de otros modelos con amplificador incluido (Mackie y Genelec). Un par fue el modelo ultra-caro que todo estudio debe tener para verse a la moda (también suena muy bien), y el otro par es de los más nuevos, a un tercio del precio, y suenan tan bien como esos monitores elegantes en ciertos estilos de música.
Soy un firme creyente en que no hay una sola bocina que pueda cubrir todas las bases; es bonito tener un par de distintos tipos y marcas para tener una referencia mientras grabas. Dicho lo anterior, los HM-1S te servirán muy bien para todo desde Thrash hasta música Clásica.
En Detalle
El sistema HS-1S es a dos vías y está basado en una bocina concéntrica (tweeter montado en medio de un woofer). El woofer es un cono de grafito con un domo suave, todo esto dentro de una caja de madera sólida. Las medidas son: 8.4" x 8.9" x 11.5", con ventilación en forma de H. Tiene puertos dobles afinados a 40 Hz.
Meyer controla las incoherencias de fase con un circuito de corrección de fase. Meyer dice que esto le da a los HM-1S una imagen sonora superior, así como un sweet spot (zona de sonido óptimo) más amplio de lo esperado. La imagen sonora es muy importante por razones obvias, pero la dispersión es más importante de lo que algunas personas piensan. (Mi antiguo estudio tenía el sofá para clientes hacia el lado izquierdo del área de la consola, y los clientes constantemente me decían que no había suficientes frecuencias altas; yo les tenía que pedir que se pararan detrás de mí para que pudieran escuchar lo que realmente estaba pasando.)
El sistema está biamplificado con amplificadores de 200 wats por vía; el amplificador de bajas frecuencias le da poder al woofer y también al subwoofer si éste se conecta. Meyer da especificaciones de respuesta de frecuencia de 42 Hz a 20kHz ± 2.5 dB.
Colocando las bocinas en medio de cuarto, no te dará los 40 ciclos de bajos con los que has estado soñando. Esto sucede con todos los monitores pequeños. Pero puedes colocarlos cerca de una pared o del techo y usar el cuarto para complementar las frecuencias bajas. Esto no te da un sonido de bajo tan apretado como cuando el driver produce estas frecuencias--de ahí el subwoofer opcional--pero sí te ayuda.
Ahora, debo admitir que hay cierto escepticismo hacia el hecho de que frecuencias de 42Hz salgan de unas cajas tan pequeñas. Pero justo arriba de la consola, sin usar trucos de ningún tipo, estas cajas produjeron cantidades sorpresivamente respetables de bajos de esos que te agitan el pecho.
El sistema trae una fuente de poder propia, dándole los 48 voltios de corriente directa para las bocinas. Meyer fue inteligente al poner esta fuente afuera de la caja. Esto le da más espacio al gabinete en sí, permite cableado de voltaje bajo de la fuente de poder a las bocinas, y supuestamente elimina las posibilidades de ruido de 50/60 Hz. de corriente alterna en el cableado. Yo no escuché ningún ruido hasta que les subí el volumen al máximo. Son calladas hasta que las tienes que usar.
Meyer también vende ventiladores opcionales (dos por bocina) que se colocan en la parte trasera de la caja. Es importante considerar esta opción, ya que se calientan bastante.
Esto quiere decir que deberás dejar espacio libre alrededor de las bocinas para que se ventilen, y aunque los ventiladores no son indispensables, sí se recomiendan si llegan a temperaturas que excedan los 85 grados centígrados. Si esto sucede, los limitadores de temperatura intercederían previniendo así que los HM-1S se conviertan en un charco de plástico derretido sobre tu consola. Este proceso se indica por una luz que cambia de verde (encendido) a rojo, indicando esta limitación térmica.
Meyer también optó por incluir circuitos que protejan a las bocinas y al amplificador de una posible explosión (o sea, que se truenen). Esto también es indicado por una luz. Esta característica de limitación tiene la desventaja de entrar en efecto justo cuando tu mezcla está en su clímax, y es una de mis principales quejas sobre sistemas amplificados con circuitos de protección. Los Meyer se portaron mejor que otros.
El subwoofer opcional extiende el rango del bajo hasta los 32 Hz, frecuencia responsable de que tus pantalones papaloteen. Se puede conectar a uno de los monitores o a ambos, siendo la segunda opción la preferida para obtener una señal monofónica correcta. El máximo nivel de presión sonora también puede ser incrementado con el sub a un doloroso nivel de 120 dB (sin el sub el sistema llegaría a unos 116dB). El sub está equipado con un cono de 10 pulgadas y el gabinete es bastante compacto: 17 x 12.3 x 9.3.
Ah, y los conectores de las bocinas a los subs son de los que se pueden atornillar y traen 3 pins; me parecieron algo frágiles, como si se pudieran barrer o romper. Esto no sucedió, es un detalle pequeño, y sí moví los HM-1S más de una vez entre un par de estudios para sentirlos en distintas salas, a diferencia de una instalación fija. Como quiera, por este precio me gustaría contar con algo más sólido.
Hablando de instalación, al colocar el sub cerca de una pared, puedes reforzar los bajos considerablemente. Pero con todo lo que disfruté esa patada extra que me dio el subwoofer, sigue siendo uno de mis pequeños disgustos con este sistema. El problema es que el sub es tan bajo, que parece dejar un hueco entre los 100 y los 200 ciclos. Obtienes toneladas de los bajos retumba-piso, pero hay un área en donde falta cierto punch.
Los bombos sobrevivieron bastante bien, pero esas frecuencias bajas apretadas de guitarras y toms fueron difíciles de conseguir por el hueco antes mencionado. No pude corregir el problema moviendo el sub. La ecualización ciertamente ayudaría, pero no soy fanático de ecualizar mis monitores. Después de unos días de trabajar con el sub te acostumbras, y aunque no te va matar, la deficiencia se nota.
Aun así, el subwoofer genera excitación, y al cliente le encantó. Es raro que la gente se tome el tiempo de comentar acerca de un par de bocinas , pero a las Meyer les echaron muchas flores y de eso se trata. Si el sub hubiese sido más como un gabinete para bajo , con un crossover un poco más alto para cubrir el área sobre los sub-bajos , hubiéramos tenido un jonrón a la Sammy Sosa.
Conclusiones
Usé los monitores en lo que me aventaran, desde Rock con guitarras pesadas, hasta Gospel funky que inclusive a las cucarachas del pasillo hacía bailar. Las guitarras acústicas sonaron naturales a través de ellos, y las voces sonaban llenas y con frecuencias altas limpias. Después de tres semanas de usarlos, estaba grabando, y mezclando casi exclusivamente con ellos. Realmente me gustó su sonido.
A causa del subwoofer, tuve miedo de sobrecompensar en el rango de 100-160; esto puede causar que la mezcla se enlode instantánteamente . Aunque sigo sin estar convencido del subwoofer, las frecuencias bajas y sub-bajas de las mezclas, suenan excelentemente con este sistema.
Uno podría decir que estas bocinas no son tan cristalinas en las altas frecuencias como otros modelos. Y sin ser crítico, hay personas que estando acostumbradas a trabajar con NS-10s de Yamaha, podrían tardarse en ajustarse a las Meyer. Las NS-10 son muy brillantes y tajantes en los medios y medios agudos; las de la serie HM-1S son muy sutiles y delicadas en esos rangos, pero más prominentes en los medios bajos. Es casi como si hubiesen invertido las curvas.
Pero dejemos algo en claro: puedo escuchar las Meyer todo el día, mientras que las NS-10 se vuelven molestas después de un rato. Las NS-10 son un mal necesario-- pero, eh, eso ya lo sabíamos ¿no? Buenos monitores de referencia pero no para tu estéreo.
Resumiendo: excelente respuesta a los agudos, no demasiado brillantes, no demasiado suaves; casi perfectos. Cálidos en los medios, bastante sólidos y apretados, un poco enlodados en los bajos con el subwoofer conectado, pero ojo-hay mucha patada y punch también.
Si buscas un par de buenos monitores con poder integrado, corre a tu distribuidor de Meyer y escucha los HM-1S.
Precio:
HM-1S, US$1300 c/u; subwoofer, US$650.
Meyer Sound México, S. de R.L. de C.V.
Melchor Ocampo #340
Mexico, D.F., C.P. 04310
MEXICO
Phone: (5) 659-5517
Fax: (5) 659-0409
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